Sunday, October 29, 2006

The adult version of Jekyll and Hyde (1972)

No hay pretexto cultural que valga para defender un film así. Ni siquiera hay un pretexto sexual, porque La versión adulta de Jekyll y Hyde no hace trempar.

Una de las atrevidas posturas del doctor Chris

El doctor Chris es un tipo anodino que tiene una novia que no está nada mal. Juntos pasean por el campo, él tan elegante como el portero de un bingo, ella fulana como pocas. Cuando entran en una tienda de antigüedades regentada por un hombre cuyo cuerpo le pide tierra, ella se encapricha de un libro de cuentos de hadas que leyó de jovencita. Como a él eso se la suda bastante, entra en la trastienda y encuentra el libro manuscrito del doctor Jekyll, lleno de anotaciones misteriosas. El doctor Chris es tan agarrao que no se compra el manuscrito para no tener que pagar el librillo de cuentos a su prometida, así que se van pitando, mientras el tendero agoniza.

Sabemos que el doctor Chris es médico porque tiene una consulta con una enfermera. Sabemos que la enfermera es enfermera porque tiene un vestido blanco que deja ver las bragas cada vez que levanta los brazos. Bragas que, por cierto, compartirán todas las integrantes del reparto: el doctor Chris también debe ser el productor de la película. La consulta es algo sencillito: un cuarto de baño con ducha a presión (a mucha presión), un dormitorio con cama enorme y colcha de piel de teleñeco, y una despensa con tres probetas detrás de una cortina. No sabemos cual es exactamente la especialidad del médico, pero la presencia de la cama y el uso que le da con la enfermera nos permite hacer algunas deducciones. Por fortuna, el doctor no tiene pacientes, así que se dedica al folleteo casi en exclusiva. Cabe destacar que las artes amatorias del doctor no son nada del otro mundo: palpa los pezones de su enfermera como el que clica en un mouse, y berrea y pone caras que angustirían a cualquier amante en sus cabales.

El doctor Chris no es guapo. Es un cruce entre Cheech Marin y Emilio Laguna. Ni siquiera la tiene grande; de hecho, podrían recibir el nombre de Doctor Garbancillo. Y como es un tacaño, vuelve por la noche a la tienda del campo y mata al dependiente para conseguir el libro del doctor Jekyll. Su motivación está bien clara: antes asesino que gastarse los duros en un regalo para su novia.

Por la noche, tras ducharse con la enfermera (el presupuesto es limitado y no da para muchas actrices), el doctor lee el manuscrito. En un hábil flashback se nos explica la historia del doctor Jekyll. Es difícil entender que es un flashback, porque vemos al mismo doctor Chris vestido de forma victoriana en una casa de Beverly Hills. Se transforma en un Super Mario resacoso y va en busca de alguna víctima. Decir víctima es decir puta, así que la única ambientación que encontraremos es un disfraz del Menkes que alquilaban bajo el nombre de "Mujer siglo XIX". En medio de una calle asfaltada con farolas eléctricas y casas con garages, claro.

El flashback no repara en primeros planos. Mr. Hyde Mario Bros sacude bien a la profesional de la calle con un palo, y se dedica a satisfacerla, según propias palabras. El juego de sombras está tan bien conseguido que, como con el tipo de la tienda de la primera escena, la cara de la muerta está tapada por la sombra de la cámara al moverse. Lo casi no nos deja ver cómo parpadean. Bueno, sí, lo vemos y en primerísimo plano.



Pero qué más da, porque el doctor Chris ya se ha puesto tontorrón y con su quiminova ha preparado el brebaje de Jekyll. Se lo toma y uno diría que necesita un buen tazón de primperán, a juzgar por los retortijones estomacales. Cuando se levanta, ya no es el doctor Chris, es su verdadera personalidad: la señora Hyde. Una valquíria de dos metros trenta que lo primero que hace es magrearse para comprobar que sí, está muy mal operada de las tetas.



A todo esto, la investigación de la muerte del dependiente se estrecha cuando uno de los polis determina que al tipo lo ha matado un médico, porque solo un médico sabe cómo estrangular así. Entre eso, y que la prometida de Chris aparece a buscar su libro de cuentos de hadas y prácticamente delata a su novio, el poli ata cabos.

Creo que los siguientes treinta minutos están dedicados a la valquíria. Lo primero que hace, que para eso ahora es mujer, es irse a comprar ropa. Luego se transforma en hombre para romper con su novia y luego otra vez jamonarra para chuscarse a la enfermera. No se acaba de entender la fijación por la enfermera, ya sea en cuerpo masculino o femenino, a no ser que el mensaje de "The adult version of Jekyll and Hyde" sea que el amor verdadero es inquebrantable.

La música, de peli porno de los setenta, está interpretada por el primo manco y lobotmizado de los Beegees.

La valquíria actua como una déspota contra todo el mundo (bueno, contra los tres actores del film, que no hay ni extras), y canta que es más mala que la tiña, así que el poli quiere investigarla. El poli va salidorro, como no podía ser de otra manera, pero durante el rodaje debía tener algun herpes porque lo único que consigue es magrear una teta en un par de escenas. La valquíria se pone las botas (literalmente), pero empieza a cambiar de forma una y otra vez: ahora soy hombre, ahora mujer, así que les lleva a todos de cabeza. Sin salir de la consulta, la valquíria recibe dos veces la visita del poli con una orden de registro, la de su prometida con un abrigo hecho con la piel del oso Yogui, la de la enfermera que queda extasiada con sus lengüetazos salvajes.

La enfermera, resistiéndose a la salvaje violación lésbica

Para una vez que sale, se lleva a un marinero de luces (espantoso parecido con Lluís Homar) a una callejuela, donde con un cuchillo de cortar fuet le secciona el miembro. A decir que la tranca del marinero de luces es del tamaño de la del caballo de Ronald Reagan. En esta escena la banda sonora está interpretada al un piano por un pene flácido.

Con la bandera a medio palo

El final, en una espiral de violencia (bueno, en realidad solo lo pongo para darle emoción, porque los ires y venires ya cansan), la valquíria sale volando por la ventana como en el Exorcista, y acaba tendido en el suelo como doctor Chris. Pobre infeliz.

Wednesday, October 25, 2006

Unas bragas horrendas



No importa. Es Aria Giovanni, demostrando poderío contra viento, marea y ropa interior fea.

¡Qué pedazo de jacaaa!

Con dos como ésta se acababa la humanidad. Y con una se extinguían los chinos.

Tuesday, October 10, 2006

El polvo de los muertos



Polvo eres, y en polvo te convertirás, dicen, y a falta que Romero le hinque el diente a la versión cerdilla de su particular mundo, deberemos conformarnos con pequeñas freakie-incursiones.

A pesar de ser uno de los films más premiados en el festival de Las Vegas, La noche de los muertos calientes deja bastante que desear. Planteada como una sesión doble tipo matinée, con fragmentos en blanco y negro, narra la invasión de tres jamonarras del espacio exterior dispuestas a beneficiarse a cuantos rednecks se interpongan en su camino. No muy diferente a Women in Black II (con Ayana Angel y Katie Morgan), pero con unas felatrices con un nivel de profesionalidad algo más digno.

De toques graciosos, como la inclusión de un tipo enclenque en las escenas que una pornostar no quiso rodar (sic), que eran las de diálogo (resic), la peli perdía toda la gracia cuando descubrías que los ansiados zombies no aparecían. Tras dos o tres escenas de folleteo bastante cutre (ymal rodado), todo resultaba ser la patraña de un mad doctor que convertía a un maromo en una especie de Frankenstein calenturiento, que resolvía con acierto y sueltura el último polvo del film, quizá el mejor, gracias a la belleza de Petra Short.

Así que resulta toda una sorpresa encontrar estos otros muertos calientes por internet, y poderlos traer a nuestra salaequis...




Friday, October 06, 2006

La Promesa: Sasha Grey


Estamos en proceso de cambio. El porno, como el futbol, quema rápido a sus estrellas, y pide caras nuevas. Bueno, no solo caras.
A recomendación del lúcido analista Pansete, he echado un vistazo a una chica de la cantera, Sasha Grey.

No tiene un cuerpo de escándalo, como las clásicas Jeena o Aria, ni desprende glamour por todos los poros, pero es una atleta compacta y flexible, pequeña pero dura, capaz de resistir todo tipo de embites.


Eso es quizá lo que más me ha llamado la atención de Sasha. Su cara de vicio promete todo lo que da (y recibe), y se entrega de pleno a la labor que lleva entre manos. Sasha no se niega a nada, y bordea el límite del buen gusto con algunas actuaciones que la situan en el extremo más hardcore del porno. Es una pena que se dedique en exclusiva al gonzo, pero no es carne de argumento private, al menos de momento. Si su caché sigue creciendo como crecen los miembros de sus compañeros de reparto al entrar en escena, no será de extrañar verla convertida en toda una diva capaz de elegir los productos en los que intervendrá. De momento habrá que conformarse con verla casi siempre acompañada de otra chica (parece que necesite a otra para llenar la pantalla, cuando su resplandor deja a la partenaire en segundo plano), y siendo horadada por desconocidos camioneros de depilación genital barata.






Sasha no dice que no a nada, y siempre pone cara de gustarle, toda una virtud en un mundo donde la mayoría de novatas parecen engullir falos como los niños comían la verdura hervida en el comedor del colegio. Su mayor hazaña es la garganta profunda, que ejercita como pocas al introducirse incluso parte de la bolsa escrotal en esa boquita de piñon que Dios le ha dado. Aguantando la respiración como pocas, Sasha pide el protagonismo en todo momento, y no rehuye repartir el juego al solicitar una sodomía de hórdago después de la felación, o viceversa. De posturas casi inverosímiles, su privilegiada elasticidad ofrece un sinfín de posibilidades para el macho que ose montarla. Pero como una mantis religiosa, ese varón debe ser consciente que la bicha lo fagocitará al finalizar la cópula, convirtiéndose en la reina mantis, de pezones rosados y blanca piel de vampira sedienta de leche.

Thursday, October 05, 2006

Urinario.

A la hora de hacer pipí, un poco de motivación EXTRA no hace daño

Tuesday, October 03, 2006

Porn Wars

Vuelve el porno de toda la vida! El que versiona los grandes éxitos de la gran pantalla y los convierte en grandes polvos de grandes trancas. Private arremete con la prometedora Porn Wars, revisión del clásico que, a juzgar del trailer, no dispondrá del dinero de Lucas. Tambien es cierto que Natalie Portman no está al nivel interpretativo de Liz Honey o Victoria Swinger.

Basta ya de gonzo, y volvamos al porno divertido, aunque luzca cutre y barato y presuma de superproducción!

Private Porn Wars

El rosa, qué bonito color

Siguiendo la tónica de Mamá Bollo, disfrutemos del sonido DTS de los lametones de estas dos señoritas, Bony y Tigretona.