Tuesday, June 29, 2010

Batman XXX - A porn parody

Un madurito Bruce Wayne y su pupilo Robin juegan al ajedrez de cuatro tableros en la mansión Wayne. En el comedor de la mansión Wayne, que podría ser también la sala de estar de los Ropper.
La prometida de Wayne llega lánguidamente. Es Lisa, una chica con cara de Borbón y mirada plomiza, valga la redundancia. Y le suelta a Bruce que se trata de un juego estúpido. Bruce responde que le permite pensar, y ahora ya sabemos por qué Lisa tiene esta cara de amargada: va mal follada.


Bruce Wayne, lo que se conoce como un tipo casero

Lisa le dice que su padre organizará un festival para niños sordos y padres ciegos y le Bruce le contesta algo que no entiendo porque no he visto nunca ningún actor vocalizar peor que él. Ni siquiera uno español. Eso sí, de la un besito casto en la mejilla para despedirse y Lisa se marcha.
Pero no se va muy lejos, porque a la vuelta del pasillo aparece Enigma, un tipo grasiento disfrazado de pistacho que la secuestra. A no más de tres metros de Bruce Wayne, ojo. Y ella pega un grito.
Robin sí que lo oye, pero a Bruce no se le entiende de nuevo (dice algo de Alfred) y le suda lo que pueda haber sido ese grito. Sí, amigos, este es nuestro cruzado enmascarado (y diría que sedado).

El Comisario recibe la carta de secuestro de Lisa y se preocupa algo (tampoco mucho), así que decide llamar a Batman por el teléfono rojo dentro de una quesera. Me pregunto si el teléfono apesta a cabrales o si lo tienen ahí para que no coja polvo.

Alfred, que ya se ve que no va a follar mucho en esta película, avisa a Bruce de la llamada. Wayne hace trampas y gana la partida de ajedrez saltando fichas como si fueran las damas (o sea, aplica el reglamento como cualquier reality de Telecinco).


La Ley y el Orden (y los dos payasos disfrazados)

Cuando el comisario le dice a Bruce que le han secuestrado la novia, este se queda bastante igual. Se nota que no la quería. Aún y así, como ha ganado la partida, se marcha con Robin en el Batmobil y aparecen los títulos de crédito.

Parece que piensa, pero no.

BATMAN XXX


Terrible prisión: sábanas de satén fluorescente.

Como Kim Bauer en un capítulo de 24, Lisa está secuestrada en una jaula, a merced de Engima. Hay que entender a Enigma: no creo que sea tan malo como lo pintan. Lo que pasa es que tiene un Tourette de caballo. Necesita que le traten.
Y eso Lisa lo debe ver al instante, porque después de decirle que su padre es muy rico y que está prometido con Bruce Wayne (que también es rico, ¿no? y no lo menciona…), se insinua a Enigma.

Ambientación perfecta: lencería vintage.


Ojo: medias de color carne, vestido verde marino y pintada como una puerta/puerca.
Engima, que cada vez se parece más a Bono de U2, no le hace ascos y se acerca a la jaula. Lisa, sin reparos (pero con dificultades), le baja la lycra del pantalón y empieza a succionarle el miembro. Cabe destacar que el pene de Enigma no tiene forma de interrogante, sino de signo de admiración. Ella ríe al ver lo juguetón del cimbrel de su captor, así que procede a lamerle la zona escrotal a la par que le practica una garganta profunda.


Enigma resuelto.

Poco depilada, como mandan los cánones de los sesenta, y con un pandero como para no pasar frío en invierno, Lisa deja pasar a Enigma en la jaula. El secuestrador se encarga de quitarle la cara de amargada a golpe de pelvis, y ella se olvida de Bruce en el síndrome de Estocolmo más rápido de la historia de la psiquiatría.

A Lisa, tan blancucha, se la va viendo más lozana a medida recibe amor de Enigma, otro al que se le nota que hacía tiempo que no se quitaba el traje. Diría incluso que se la ve enamorada, que después del anal que pone fin a su relación carnal, ella es feliz (o al menos pone mucho los ojos en blanco). Enigma ya hace rato que no dice nada cuando se corre en los pechos de Lisa, formalizando su amor mútuo.
La prometida de Batman, una gimnasta por descubrir.


Batman y Robin aparecen corriendo en el despacho del Comisario. Supongo que han salido del Batmobil corriendo, han ido al ascensor corriendo, han subido corriendo en el ascensor y han corrido por el pasillo hasta ese despacho, pero un brillante uso de la elipsis nos evita que tengamos que ver semejante patochada.

Batman está algo fondón, y me oblida a subir el volumen de la tele cada vez que abre la boca, porque los gemidos, el chapoteo glandular e incluso la vocecilla del Comisario sí que lo oigo bien, pero lo que es a él. Por más que me esfuerce, creo que Batman está hablando en un dialecto polinesio que no atino a comprender, así que intento seguir la historia por el contexto.
Batman cree adivinar dónde esconden a Lisa. Y cree que Engima quiere que lo sepa. Robin le advierte que es una trampa y Batman dice que eso les da ventaja. No importa que no se entienda, la mayor parte de la gente ve esta escena a cámara rápida.


Ron Jeremy, sin más.

Trepando con dos cuerdas de esparto por la fachada de un edificio, Batman y Robin topan con Ron Jeremy, que desde una ventana les invita a tomarse un respiro con una amiguita suya. Batman rechaza la oferta y Robin no lo entiende. Yo tampoco, pero es algo más de idioma que otra cosa. Farfulla algo mientras suben y pasamos a la siguiente escena, ambientada en una discoteca a lo swinging london con algo de nieblina y mucha chica suelta. Batman y Robin entran como si ya conocieran el local de antes, y a la gente parece que le da bastante igual.


Super Disco Dancing (el hombre murciélago en su ambiente)

Pero hay alguien que los mira desde la barra. Una rubia con tal cara de viciosa que es imposible pensar que esta escena no acabará con un retozón con el vigilante enmascarado.


Esa cara no puede tener más vicio


Robin debe haber ido al cuarto oscuro, porque Batman y la Rubia vestida de rosa se dedican a flirtear. Ella se presenta como Molly y Batman pide un zumo de naranja. Bailan un poco a lo pulp fiction (pero más ridículo, créanme, Batman está fondón y solo tiene dos ritmos: para adentro y para afuera). Pero el bailoteo dura poco porque el zumo estaba chungo y Molly se lo lleva a un sofá al otro lado de la pista. Nadie se extraña que Batman se lleve las manos al cuello y ponga cara de pasarlo mal. Nadie se extraña cuando, delante de todo el mundo, Molly le quita el batcinturón, le baja los batpantalons, y se introduce el batfalo en la boca. Hasta la raíz.


Batman, en una situación comprometida, piensa: "A lo hecho, pecho"

Ya se sabe que a los murciélagos les gustan las cuevas y la humedad, por lo que Batman se siente como en casa en las cavidades de Molly.

En la discoteca han quitado la música y ahora solo se oyen los gemidos de la rubia y el enmascarado.
Creo que cuando Batman eyacula en la boca de Molly, el efecto del zumo de naranja ya se la ha pasado hace rato.



Nuestro héroe, en acción

Robin (a quien el vestido de superhéroe le viene grande y parece que vaya cagado) se presenta en el despacho del Comisario para avisar que Batman ha desaparecido. No dice donde estaba mientras secuestraban a su compañero, para no delatarse, supongo.
El Comisario lo ve todo negro. Por suerte, estaba hablando con la morenaza de su hija por teléfono y ésta lo ha oído todo. En un plis, la morenaza se convierte en una rubia (una rubia rara, del tipo Mariah Carey, que no es del todo rubia pero no se puede decir que sea castaña, un rubio como de parquet). Y no solo se convierte en una rubia. También resulta que es Batgirl, y se presenta dispuesta a ayudar a Robin en la búsqueda de Batman.


Batgirl esconde el traje, la máscara, las botas y un cuadro de una jarra en su pared secreta

Batgirl se tiene voz de dibujo animado de Hannah Barbera y actitud de ninfómana. Se la ve a la legua, que no va a durar dos escenas vestida. Argumenta que para pillar a un criminal, hay que atrapar a otro. Claro, cómo dos-cientos años de criminología no habían caído en este detalle. Cómo el F BI, la policía, la CIA y los vigilantes de la zona azul no habían reparado en ello.
Pues ya tenemos a Batgirl y a Robin trepando por otra fachada a la caza del Jóker, que está tan tranquilo en un almacén con colchones apoyados en las paredes (y no colchones cualquiera, no, colchones estampados con dibujos infantiles, como si se insinuara que es pederasta o, pero, un desordenado).

El Joker, que se define a si mismo como el genio de todos los supercriminales, tiene un bigote pintado de blanco que da mucha grima. Está acompañado por Catwoman, un tipo disfrazado como de ruso con jersey de leotardo y dos señoritas de muy bien ver.
El ruso es Cansado, de Faemino y Cansado, por cierto.


Las dos jokerettes, el Guasón, Catwoman y Cansado imitando a un ruso.

Creo que conspiran algo, pero el Joker parece que se haya tomado una taza de aguardiente y no se le entiende nada. Echa a Catwoman y a Cansado, y se queda con las dos mozas para darse un alivio.
Robin le tapa los ojos (solo los dos de arriba) a Batgirl para que no asista a tan tremendo espectáculo (me pregunto de qué asociación cristiana lo habrá sacado Bruce Wayne), pero ella le dice que la deje, que le pone cachonda.


Al Joker (que se parece a Fermí Fernández) le importa poco que la lencería parezca una broma

Una rubia y una morena, como Zipi Zape, pero con unos conjuntos de ropa interior que duelen a los ojos, se dedican a dar placer al Joker, que con voz portentosa va ordenando fuck me bitch. La morena tiene las tetas pequeñas y se le marcan los huesos de la cadera, como si trabajando para el Joker se pasara hambre. La rubia está algo más rellenita (muy pálida, como el resto de chicas que desfilan por esta historia) y tiene unos pezones que cortarían el cristal como diamantes. A las dos se las ve muy entregadas a la causa criminal, aunque es inevitable pensar que el Joker prefiere la rubia, más rolliza y penetrable.

Hay que destacar que la pigmentación blanca del Joker solo le afecta al rostro, algo que desconocíamos de él hasta el momento. El resto de su cuerpo es de un tono caucasiano muy peludo.

Finalmente, para que no se peleen, reparte leche a ambas dos (esta vez sí, de blanca como su rostro) y ellas la saborean gustosas.


Robin, con las manos en la Masa Batgirl

Robin lo flipa, y ahora que se ha puesto berraco Batgirl olvida su plan (todo eso de rescatar a Batman, que a su vez había ido a rescatar a Lisa, la borbona exfrígida) y se ponen manos a la obra.  Robin se recoloca la máscara cada vez que besa el ano de Batgirl y ella demuestra sus habilidades atléticas en una cópula que no pasa de correcta, muy académica, con las habituales poses en tempos muy marcados. Una lástima, porque a Batgirl se le ve que puede dar más de si de lo que Robin le saca (y le mete). Un triste cum en el abdomen nos certifica que Robin no está mucho por la labor.
Cansado y Cuba Gooding Jr (que se han esperado al final de la coyunda) los secuestran, como para seguir con la dinámica.


Atrapados (en atuendos ridículos)

Enigma trae a Batman y a Lisa atados ante el Joker (unas ataduras que se caen solo con mirarlas). Batman se empeña en hablar lenguas muertas.
Catwoman entra en el cuartel general del Joker y juega con Batman. Cansado y Cuba Gooding Jr. Traen atados a Robin y Batgirl.
El Joker amenaza con matarlos a todos y bla bla bla con una pistola de plástico de los chinos. Enigma dice que pueden sacar dinero, pero el Joker (como cualquier espectador) no se lo toma en serio.


Ojo al bigote del Joker.

Catwoman se enfada porque ese no era el plan (ah, no, y ¿cual era?) y desata a nuestros héroes, que un pow, crack y ka-boom más tarde han acabado con el Joker y Enigma.


En las escenas de sexo no hay onomatopeyas.

Lisa le da las gracias a Batman y este le dice que sí, que vale, pero que se marche ya. Catwoman se hace la remolona ante el dúo fantástico.


Gatita mala

Catwoman, que tanto se las daba de independiente, acaba siendo un juguete en manos de los dos superhéroes, que disponen de ella a placer. Ella se quita la máscara, ellos ni eso. Al menos el Joker, con todo lo guarro que era dejando tirados colchones por los sitios, tenía una moqueta verde donde nuestro trío puede practicar las artes amatorias de la forma más entregada posible.


Mirada de supercerdaco.

Pero así como a Catwoman se la ve entusiasta, sufriendo y disfrutando cada enviste a la par, el dúo maravillas se nos antoja apático, como distantes, como si llevaran ya muchas paredes trepadas como para tener que yacer con semejante felina. No es que no le pongan ganas, es que no se ve amor.
O eso, o son las máscaras.


A las gatitas les gusta la leche.

Batman sentencia algo que solo entenderán en una civilización perdida. Por lo visto, quieren detenerla, pero ella pide que al menos la dejen vestirse.Resulta ser un engaño, que ella aprovecha para apretar un botón que deja caer una red de pesca sobre los justicieros, al tiempo que la habitación se llena de gas.


Atrapados, again!

¿Sobrevivirán a este aventura?

¡Lo veremos la próxima batsemana en el mismo batblog!

1 comment:

newyorkDC said...

Podem dir que quan Batgirl li diu a Robin "follow me!" ell s'ho pren al peu de la lletra